El renacimiento de Sebastiao Salgado

Sebastiao Salgado es uno de los fotógrafos que admiro su trabajo. Creció en una pequeña granja de autoconsumo en Brasil, se hizo economista, luchó contra la dictadura y terminó como fotógrafo, pero hubo un tiempo en que se alejó de la fotografía por tanto dolor y muerte que había visto, y regresó a la granja familiar, pero se encontró con una zona devastada. Nada de árboles, ni animales, su paraíso infantil había desaparecido. La industrialización había cambiado a Brasil.

Entonces Sebastiao decidió abrazar a los árboles y hacer que reviviera el bosque que él tanto amaba. Y fue este reencuentro con la naturaleza lo que lo hizo regresar a la fotografía y capturar este proceso, que conforma su última serie fotográfica, Génesis. Curiosa metáfora de muerte y renacimiento simultáneo.

Requiém por Rita

Qué tristeza que se haya ido una de las mujeres más emblemáticas del rock mexicano, víctima del cáncer de mama a sus 46 años. Y duele más el saber que no tuvo los recursos suficientes para enfrentar su enfermedad, teniendo que apoyarla sus amigos rockeros con donaciones y conciertos a beneficio.

He de confesar que nunca fui su fan, sabía quién era ella por supuesto, pero no, en realidad nunca tuve oportunidad de escucharla con atención. Sin embargo ahora no puedo evitar sentirme identificada con su experiencia de vida y sentirme cerca de ella.

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Mi primer corto

Les presento mi primer cortometraje. Es un ejercicio que hicimos en clase tomando como idea inicial un árbol en un parque y una mujer sentada en un cuarto. A partir de ahí todos desarrollamos nuestra propia historia, y ésta es la mía.

Yo lo dirigí y al final también lo tuve que actuar, pues una amiga que aceptó salir en el corto me canceló de último momento y no me quedó de otra.

En sesenta segundos es muy difícil contar una historia, pero yo quedé muy satisfecha con el resultado. Me gustaría leer sus comentarios y/o críticas.

Eleftheria Arvanitaki

Después de toda la efervescencia que se vivió con el Fórum de las Culturas, ya que pasó la Navidad y que pasó el año nuevo, Monterrey está en completa calma. Y al decir en calma no me refiero a que no haya ejecutados, balaceras, levantones, etcétera, etcétera, sino que se ha evaporado esa energía creativa, positiva, dinámica, que inundó la ciudad de septiembre a diciembre.

El año apenas está arrancando y la raza todavía anda de vacaciones de las escuelas. El sábado en la tarde, que es mi único rato libre en toda la semana, salí al Barrio Antiguo buscando qué hacer o a dónde ir. Pero no hay nada de nada. Es inevitable extrañar el Fórum.

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