Canto a mi misma

Parafraseando un poco a Walt Whitman, su poema Canto a mí mismo es muuuuy largo, pero pongo estos fragmentos que son mis favoritos y reflejan un poquito de lo que soy ahora en este momento exacto de mi vida.

A mis 42 años y con una salud perfecta, he empezado a vivir, y espero no dejar de hacerlo hasta que muera.

Me siento satisfecha: veo bailo, río, canto.

Me gusta el vaho de mi aliento, los ecos, las olas, los susurros silvestres, las raíces amorosas, los hilos de seda y las horquetas donde la vid descansa.
Mi aspirar y espirar, el latir de mi corazón, el paso de la sangre y el aire que inundan mis pulmones.
El olor que emana de las hojas verdes y las hojas secas, la costa con sus rocas oscuras y el heno en el pajar.
El sonido de mis palabras perdiéndose en los remolinos del viento, algunos besos fugaces, unos breves abrazos, un recorrer con mis manos la silueta de un cuerpo.
El jugar de las luces y sombras entre los árboles al mecer de sus dóciles ramas, la alegría de estar sola, el gozar del bullicio callejero o el vagar por campos y colinas.
La sensación de estar sana, la plenitud del mediodía, la luna llena, mi canción matinal al levantarme y saludar al sol

Sé que soy fuerte y sana, todo fluye hacía mi, constantemente, todo me trae un mensaje y debo descifrar lo que me dice.
Sé que soy inmortal, sé que mi órbita no podrá ser medida con el compás del carpintero, sé que no me desvaneceré como se apaga en la noche la espiral de fuego que traza un niño con un tizón encendido.
Sé que soy majestuosa, y no le exijo a mi espíritu que se explique o se defienda,ya que las leyes elementales no necesitan justificarse.

Existo como soy, y con eso basta, y si nadie lo nota me doy por satisfecha, y aunque todos o uno lo noten, también me doy por satisfecha. Hay un mundo que sabe y es el mayor de todos, y ese mundo soy yo, y si llego a mi destino, ya sea ahora o dentro de millones de años, puedo aceptarlo con alegría hoy o seguir aguardando, con la misma alegría.

Todos se proyectan interiormente hacia mí, y yo me proyecto exteriormente hacia ellos, y tal como son ellos, más o menos así soy yo; y con ellos, con todos y con cada uno de ellos, voy componiendo el canto a mí misma.

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Loving december

¡¡Diciembre es mi mes favorito!! Porque es mi cumpleaños y porque es Navidad y porque llega el año nuevo y hay mucho amor por todos lados.

Es un mes perfecto para dejar atrás todo lo que no funciona, renovarnos y planear las cosas nuevas que sí queremos en nuestra vida. ¡Amo diciembre!

Claro que también ha sido triste en algunas ocasiones, pues mi papá y mi mamá trascendieron justo en este mes en diferentes años. Pero todas estas cosas juntas hacen que sea un mes tan importante para mi, muy intenso, con muchos cambios y lleno de una magia muy especial.

Llegando a Tijuana

Ya estoy en Tijuana. Fueron casi tres horas de vuelo, tres horas que me las pasé dormida porque eso de levantarme en la madrugada definitivamente no es lo mío. Siento que me arden los ojos y me duele la cabeza. Desayuné un vasito chiquito con jugo de manzana y una barrita de granola que nos dieron en el avión. En un rato más me voy a montar mis fotos en el stand que me tocó, pero antes voy a comer algo decente que me muero de hambre.

Me traje mi pasaporte y mi visa, por si de repente puedo cruzar a San Diego, el hermano gemelo de Tijuana. Pero San Diego no me interesa tanto. Tijuana atrapa toda mi atención.  Es como si estuviera en otro continente, separada de México, en el fin del mundo. Y quiero conocerla como se conocen todas las ciudades: caminando, pero también hacerlo como yo lo hago; a través de mi cámara, retratar sus esquinas, sus plazas, sus rincones y la gente que la vive todos los días.

Traigo conmigo, por supuesto, mi inseparable Nikon, que está a punto de estrenar un telefoto nuevo 70-300mm. Y filtros, tripié, batería, flash y toda esa parafernalia que siempre carga un fotógrafo. Prometo regresar con un mundo de fotos.

Adiós septiembre

Desde la última vez que escribí aquí, que fue justamente en septiembre del año pasado, han pasado miles, miles y miles de cosas, que sería complicado ponerme ahora a contarlas.

Cada uno de estos doce meses ha tenido su propia historia, y ya veré si hago un resumen o no. Pero lo que me trae aquí de regreso es este septiembre que se está terminando en este preciso momento. Este mes ha sido muy intenso y estresante, y sin embargo maravilloso.

Apenas empezando septiembre, el primer día, abrí por fin mi estudio fotográfico, un proyecto que tenía varios meses planeando, aunque todavía le falta echarse a andar como debe de ser, pues, como todo negocio, necesita un poco de tiempo para que empiece a agarrar su ritmo.

También estuve muy ocupada preparando mi próxima exposición. Y eso significó muchas vueltas al laboratorio de impresión, muchas horas en la compu editando fotos y batallando con los colores. Soy obsesiva y perfeccionista hasta decir basta. Y después de eso andar checando el enmarcado de las fotos. En fin.

Y hoy que ya se acaba el mes, pensé que iba a estar tranquilo por ser domingo, pero me salió un posible viaje para fin de año, viaje que también posiblemente pueda ser de trabajo. Lo mejor de todo es que sería en una playa, una que no conozco y que tengo muchos años que quiero conocer, así que ha sido una sorpresa muy chida recibir esa propuesta.

Y octubre pues viene cargado de muchas cosas también, pero hasta mañana empezaré a contar su historia.

Otro depa y otro trabajo… oootra vez

Ya casi se cumplen 4 meses de que empecé en el trabajo que tanto había esperado en la Fototeca, pero han pasado muchas cosas desde entonces.

Justamente el primer día de trabajo me llegó casi por arte de magia otro de freelance, y como ya prácticamente estaba a un brinco de las vacaciones en la Uni, estuve alternando los dos al mismo tiempo.

Curiosamente, el trabajo aquel que tanto quería como conservadora de fotos dejó de ser lo que yo soñaba, o será que tenía ahora otra opción que llenaba mejor mis expectativas y me interesaba mucho más. Los dos relacionados con la fotografía pero en áreas muy distintas cada uno.

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Mi 7 de septiembre

Y aunque la historia se acabó
hay algo vivo en ese amor…

Ojalá pudiera recordar la fecha, ojalá pudiera tener un aniversario contigo, pero solo tengo esta historia incompleta, abrupta y compleja que a pesar de los nuncas y de tantas cosas dichas, de vez en cuando reaparece y me doy cuenta de que quizá nunca se muera, pero siempre regresa al cajón de los recuerdos porque no existe la forma de dar marcha atrás. De todos modos eres una de esas historias que en días como hoy me llenan de nostalgia y, sí, me hacen extrañarte profundamente.

Oportunista de mí, y oportuna y maravillosa canción que cumple precisamente veinte años. Para ti, en donde quiera que estés…

Contracturada

Después de dos años de tenerlos guardados en el fondo del clóset, por fin me decidí a sacar mi traje de baño, mis googles y mi gorra, les quité las etiquetas y me fui a inscribir a una escuela de natación que queda a dos cuadras de mi depa.

El lunes pasado empecé las clases y debería de estar muy contenta, bueno de hecho sí lo estoy, pero desde el primer día me contracturé el cuello, y es que este cuerpo mío se pone nerviosito cuando hace cosas nuevas y es un poco torpe. Tengo ya una semana con esta molestia debajo del oído que me tiene super fastidiada. Apenas el jueves Daniela y Alejandra me recomendaron robaxisal para relajar el músculo y bueno, compré las pastillas, me tomé dos y gracias a eso pude dormir profundamente esa noche.

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