A un año del duelo…

Mamá se complicó con un infarto, angina de pecho o no sé qué. Llegué al hospital a las seis de la mañana a relevar a mi hermana. Cuando entré al cuarto mi mamá estaba sedada, hasta roncaba. Carmen me dijo que a media noche le dio otra vez el dolor de pecho y que la tuvieron que sedar porque no aguantaba el dolor.

Un día antes estaba muy platicadora. Feliz de tener a sus tres hijos y sus cinco hijas cuidándola día y noche. Y más feliz porque por fin se habían acabado sus preocupaciones. Justo ese día le había dicho que me iba a regresar de México, que me iba a venir a Monterrey para cuidarla y estar cerca de ella mientras yo seguía estudiando.

No le pude dar mejor noticia. Odio decirlo y odio que me lo digan, pero siempre fui su niña consentida, sufría y rezaba mucho por tenerme tan lejos y no saber de mí.

Pero la sedaron y ya no despertó. En los dos minutos que salí del cuarto a leer el periódico le dio otro infarto.

Cuando me di cuenta que ya no respiraba me abalancé a darle masaje en el pecho y por un instante su corazón volvió a latir y tuve la esperanza de que no se detuviera y que siguiera dormida y que podría platicar con ella y que podría darle de comer otra vez.

Pero sólo dio un brinco

No sé si sintió algo. Si pensó algo

La línea del monitor siguió corriendo plana…

Un pensamiento en “A un año del duelo…

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