Con todo me quedo

Hace rato llegué a mi depa. Desde que abrí la puerta sentí el golpe de lo familiar, el olor de lo conocido, de lo que es de una, no sé si me entienden. Estoy terriblemente sensible. Escribo esto y no dejo de llorar. No quisiera irme, me da miedo arrepentirme a última hora.

Hoy empiezo a empacar y a arreglar todo lo que tenga pendiente: darme de baja de la escuela, vender mis muebles, entregar el depa, ver a mis amigas, recuperar mis películas y regresar los libros prestados…

Cuando me fui de Torreón al DF, dejé todo: amigos, familia, trabajo, todo. Hoy que me voy a Monterrey no dejo nada, todo me lo llevo, con todo me quedo. La Ciudad de México me ha transformado profundamente, aquí encontré la luz, me topé con lo que buscaba e incluso con cosas que no esperaba, y lo mejor de todo, conocí gente maravillosa que ha enriquecido mi vida.

Finalmente, todos los cambios son temporales. Siempre podré regresar si no funciona y espero hacerlo pronto, aquí es donde yo quiero vivir, pero ya aprendí que la vida da muchas vueltas y quién sabe dónde estaré en cinco o diez años.

Hay ocasiones en la vida en que debemos dejarnos llevar por la corriente de lo que sucede, como si las fuerzas para resistir nos faltasen, pero de pronto comprendemos que el río se ha puesto a nuestro favor, nadie más se ha dado cuenta de eso, sólo nosotros, quien mire creerá que estamos a punto de naufragar, y nunca nuestra navegación fue tan firme”.

Fragmento de La Cueva, José Saramago.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s