Cuatro y nada
Marzo 11, 2009
Eran gruesas y fuertes. Otras eran suaves, flexibles. Pero todas se dejaban ver enseguida, presumiéndose a sí mismas. Ahora son delgaditas, frágiles. La que atraviesa la fosa del codo está tan dura que parece la cuerda de una guitarra. Mis venas se esconden, tienen miedo….
Ayer fui muy temprano al hospital a que me hicieran unos estudios para mi primera consulta después de haber terminado mis quimioterapias. Un examen de sangre, una radiografía y un eco del hígado. Nada del otro mundo.
El problema fue a la hora de sacarme la sangre. La enfermera me picó una vez y nada. Me buscó otra vena, me picó con la aguja y nada. Me buscó otra y tampoco. Como que se hundían. Desaparecían cuando entraba la aguja. Entonces le habló a otra enfermera para que le ayudara. Me buscaron otra vena… y nada. Tampoco quería. Y en el otro brazo (el derecho) no podían porque es el lado donde me operaron.
Total, tuvieron que picarme en un dedo para llenar gota a gota el tubito. Y ahora me quedaron unos moretoncitos chiquitos en el brazo. En dos meses tengo que hacerme otros exámenes, a ver si para entonces mis venitas ya están mejor.
Entry Filed under: Crónicas de cáncer. .
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1.
Daniela | Marzo 13, 2009 at 00:07
¡Abrazo!