Ayer en la noche fui a cubrir la inauguración de Laboratorio de Ficciones, expo fotográfica de Cristina Kahlo, sobrina nieta de Frida, una de las artistas y mujeres que más admiro en la vida. Por eso me emocionó mucho que en mi trabajo me mandaran a este evento en particular.
Nunca había tenido la oportunidad de ver su obra pero con toda la tradición fotográfica que hay a sus espaldas, les recomiendo sin duda ir a verla.
Cristina trabaja con diversas técnicas, desde el platino hasta lo digital, y es una mujer encantadora y muy accesible que comparte lo que sabe, te mira, escucha y habla contigo, no se guarda nada. Quiero algún día tomar clases con ella. Yo quedé super encantada y emocionada y como toda fan le pedí una foto conmigo.
Ya casi se cumplen 4 meses de que empecé en el trabajo que tanto había esperado en la Fototeca, pero han pasado muchas cosas desde entonces.
Justamente el primer día de trabajo me llegó casi por arte de magia otro de freelance, y como ya prácticamente estaba a un brinco de las vacaciones en la Uni, estuve alternando los dos al mismo tiempo.
Curiosamente, el trabajo aquel que tanto quería como conservadora de fotos dejó de ser lo que yo soñaba, o será que tenía ahora otra opción que llenaba mejor mis expectativas y me interesaba mucho más. Los dos relacionados con la fotografía pero en áreas muy distintas cada uno.
Y aunque la historia se acabó
hay algo vivo en ese amor…
Ojalá pudiera recordar la fecha, ojalá pudiera tener un aniversario contigo, pero solo tengo esta historia incompleta, abrupta y compleja que a pesar de los nuncas y de tantas cosas dichas, de vez en cuando reaparece y me doy cuenta de que quizá nunca se muera, pero siempre regresa al cajón de los recuerdos porque no existe la forma de dar marcha atrás. De todos modos eres una de esas historias que en días como hoy me llenan de nostalgia y, sí, me hacen extrañarte profundamente.
Oportunista de mí, y oportuna y maravillosa canción que cumple precisamente veinte años. Para ti, en donde quiera que estés…
Después de dos años de tenerlos guardados en el fondo del clóset, por fin me decidí a sacar mi traje de baño, mis googles y mi gorra, les quité las etiquetas y me fui a inscribir a una escuela de natación que queda a dos cuadras de mi depa.
El lunes pasado empecé las clases y debería de estar muy contenta, bueno de hecho sí lo estoy, pero desde el primer día me contracturé el cuello, y es que este cuerpo mío se pone nerviosito cuando hace cosas nuevas y es un poco torpe. Tengo ya una semana con esta molestia debajo del oído que me tiene super fastidiada. Apenas el jueves Daniela y Alejandra me recomendaron robaxisal para relajar el músculo y bueno, compré las pastillas, me tomé dos y gracias a eso pude dormir profundamente esa noche.
¡Por fin! Después de dos meses que me aceptaron en mi nuevo trabajo, hoy es el gran día. Hoy es mi primer día en este lugar y estoy muy contenta.
Hoy es un día en que todo es nuevo: Una nueva semana, un nuevo trabajo, hoy habrá gente nueva en mi vida y habrá nuevas oportunidades de hacer algo diferente, de ser feliz y conectarme con la gente a mi alrededor.
Creo que hace frío y he tenido que bañarme con agua fría, se apagó el boiler; es probable que llueva, por eso he sacado mis botas y me he puesto un suéter, me he vestido de mi color favorito ¡y ya estoy lista para iniciar mi nueva aventura!
Cuatro veinte de la tarde. Estoy en el cruce de Garza Sada y Alfonso Reyes esperando que se ponga el semáforo en verde. Escucho un soundtrack de Tarantino mientras los carros cruzan. El conductor del carro a mi izquierda se baja, parece enojado. Agita hacia lo alto un objeto negro en forma de tubo y avienta una piedrilla al parabrisas de una ruta. El chofer se baja como demonio a reclamarle algo al conductor ya entrado en años. El semáforo cambia y doy vuelta por la avenida rumbo a mi casa. Mi ipod cambia de track: empieza a sonar Bang Bang (My baby shot me down).
Después de dos años exactos de estar viviendo en mi departamentito de la colonia Mirador he decidido mudarme y ayer empecé a llevar mis cosas al nuevo depa en San Jerónimo. Me queda más lejos de la facultad pero es más grande y además tendré una roomie.
El cómo lo encontré, pues ha sido por una serie de “coincidencias” afortunadas en las últimas semanas que puede ser un poco largo de explicar, pero fue super raro, y pueden ser o no ser señales, pero yo les hago mucho caso.